Condenado a los confines de la vía lactea
Sobre la lejana he inhóspita órbita de plutón
Donde las atormentadas almas se congelan
Gravitaba mi lóbrego y apagado corazón
Anhelando la más ínfima ráfaga de sol
Súbitamente, el fulgor de una fugaz estrella
Que sin rumbo ni dirección, el témpano derritió
Dejando un embelesador manto estelar tras ella
Te seguí por todo el ancho de la galaxia
Como heraldo errante sin poderte alcanzar
Teniendo como principal y único móvil
Aquel diáfano e inmaculado halo
Que solo en ciertas coordenadas puedo avistar
Los momentos son breves y mundanos
Pero los atesoro con exagerado recelo
Pues no se cuando será el próximo encuentro
Cronos es inclemente, parece tan eterno
El tiempo en que mis ojos no contemplan
Tu figura encantadora y hermosa
Que me roba el aliento y mil suspiros
Sin tan solo repararas en éste devoto ciervo
Que te pretende y procura sin cesar
Te percatarías de la ingente flama
Que encendiste al besarme aquella noche
No se consume, se extiende por el orbe
Empero, te muestras trémula y esquiva
Si dicho comportamiento deliberado es
No dejo de preguntarme ¿Por qué?
Me miras sin saber cuanto te adoro
No percibo en ti, ningún atisbo de interés
Pero tampoco percibo aquel trágico desdén
Pendo del más delgado hilo
Al no saber si seré o no correspondido
Bella y dulce mujer, reconfieso este día
Que no importa si me condenas al olvido
Eres tu quien me llena de alegría.
Comentarios