Cristobal se levantaba todos los días a la misma hora 5 50 am, estiraba las extremidades de su cuerpo para luego ir hacia el armario viejo y sacar el pantalón negro y camisa azul que solía usar. Tomaba una ducha y luego se vestía casi de forma automática, se preparaba un café y mientras lo hacia escuchaba las noticias solo para recordarle desde primera hora lo que a lo largo del día el constataría, las manifestaciones y plantones de la ciudad imposibilitarain su llegada temprano ha su trabajo, aunado a la alza constante de la gasolina -si bien el no contaba con auto propio esta alza le afectaba pues encarecía la canaste basica-, inseguridad, pero sobre todo corrupcion politica, era contraproducente que alguien aún sin amanecer siquiera estuviese escuchando tan fatidicos hecho que en lo absoluto le ayudarian ha sobrellevar el dia laboral que tanto detestaba. Al llegar ha su trabajo lo primero que resaltaba era el tono gris del edificio, los guardias cuyas caras petreas le recibian cada mañana para revisarle sus documentos le recordaban que estarira condenado ha psar alli el resto de sus dias y que un dai sin que el se percatase tendira esa misma cara pues la rutian cada vez mas lo orillaba mas y mas

Fue justamente en la fila de un centro de telefonia celular en donde por vez primera la vio. Sus ojos grandes y determinados unas cuantas arrugas en la frente



Asi que, la llamo por la noche, habian pasado ya varias dias en los que se habian quedado de verse en el mismo lugar y simpre ha media noche. Ella una mujer divorciada que casi alcanzaba medio siglo pero que aun guarda en sus adentros una flama pasional que precisa se le de atención. El, con  apenas un cuarto de siglo caracterizabale una mocedad impetuosa y bríos por tomar nuevos desafíos. Lo unico que tenian en comun aquellas dos hojas que el viento cruzo en el otoño era: escapar de la monotonía. Dirigianse al mismo lugar para dar rienda suelta a lo que sus animas concupiscentes les exigían. Era en el mejor de los casos un muto acuerdo, -uno que esta implicto en las miradas, en el lenguaje corporal pero sobre todo en los actos que se llevan a cabo con el complice- que solo se reunieran única y exclusivamente para satisfacer los deseos de la carne ha Cristobal no le molestaba en absoluto, antes bien le parecía ad hoc dada su idiosincrasia inestable y errante el no tenerle que dar razon ha alguien de nada y mas a una mujer, mismas que sugun su propia experiencia son dadas ha pedir razon de todo y por todo.


Explorar aquel monte de venus que se encontraba a la mitad del camino le parecia fascinante 

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