Objetos de Oficina


Gonzales –gritó el gerente muy encabritado– He visto que su equipo no ha dado los resultados a los que se había comprometido. Pero señor –contestó angustioso- no han pasado más de 2 semanas y los cambios que he implementado… ¿Cambios? –lo interrumpió abruptamente–  ¿Que cambios? le he dicho que no tenga consideraciones con sus subordinados. O cumplen con las métricas establecidas o ¡se van para el turno nocturno! Pero señor Cantú muchos son estudiantes y eso los afectaría enormemente. –Y a mí ¡qué demonios me importa! Ande salga de mi oficina y desconéctelos para que les informe las medidas de una vez.
Todos al salón de juntas –dijo González– ¿Que pasa acaso habremos hecho algo mal? –observo Pedro– Con la suerte que tenemos el muy cretino nos obligará a que nos comprometamos a alcanzar metas imposibles  –contesto Pamela– Los he reunido aquí solo para hacerles saber que somos el último equipo en cuanto a resultados se refiere así que… –lo interrumpió Pedro– pero si nos esforzamos mucho y  mas de la mitad de nuestro equipo se conforma por gente nueva como yo, que apenas llevo dos semanas y aún me falta cosas por aprender.  Ese es tu problema  –contesto Gonzales con indiferencia– Como les iba diciendo de ahora en adelante aquella persona que no llegue a la meta diaria recibirá una notificación y a la tercera será cambiado para el turno nocturno ¡Gonzalez! –Rugió Pamela– ¡qué diablos quieres que hagamos,  nos esmeramos diariamente! sabes mejor que nadie que hay ocasiones en las que tienes buena racha y otras veces no tanta, no puedes presionarnos de esa manera es injusto y abusivo. La vida no es justa –dijo terminantemente– y más vale que te acostumbres a ello,  además no sé por qué opinas si de todos mis agentes tú eres la mejor. El problema no es contigo es con los demás y miró despectivamente a Pedro, Karen, Fernando y Leticia quienes eran los nuevos, el resto pareció poco o nada interesado tenían más de dos años trabajando allí, el más viejo, Miguel, después de salir de la junta solo se limito a decirles: “Chavos el trabajar aquí es como esos juegos en donde se les suspende de una cuerda y el que más aguante sujetado sin caer al agua es el que gana”. En vez de quejarse vayan pensando que harán.
Al día siguiente Pamela reunió a los compañeros del grupo y decidieron no empezar a trabajar hasta que les dieran un mejor trato y les revocaran tan injusta amenaza. El tumulto en medio de las oficinas hizo que el gerente volteara y preguntó por lo que pasaba. Alguien le explicó los detalles y al poco tiempo Gonzales había sido despedido al igual que todos los del grupo excepto Miguel quien se negó a protestar. Pensó: “todos somos necesarios más no indispensables” y siguió  como un autómata con su día laboral, no había mucha diferencia entre él y cualquier objeto reemplazable de la oficina.

Comentarios