Remolinos de cenizas

Prisión grisácea
paredes de espejos,
miles ruedan y chocan
siempre a lo lejos.
Remolinos de cenizas
ágoras empolvadas
revueltas  en el tiempo
diluidas en tus adentros.

Lóbrega y sempiterna neblina,
acógenos con tu impío manto
llénanos de brazas
sofócanos con humo
átanos con ardientes cadenas
hasta que no haya hueso   
que sujetar, ni cuerpo que deformar,
ni vestigio que el viento pueda llevar.

Silencio en los infinitos arcanos...
-allí, donde  mora el Fénix-
¡Emerge de las cenizas!
Nosotros te invocamos
se nuestro centro, se nuestro guía
no nos deshojes ni nos arrojes
mucho hemos vagado ya
Sinfonía del tedio, déjanos en paz.

Comentarios