La observaba ir y venir todos los días a través de la misma ventana. Días soleados, días nublados, siempre con la misma prisa, siempre con la misma urgencia de salir de casa. Llegaba tarde y solo se limitaba a saludarme y darme las buenas noches. Mientras ella no estaba, podía ver atreves de mi ventana lo agitada y bulliciosa que se volvía la ciudad. Parejas que terminan, asaltantes al acecho, madres que paseaban a sus hijos, niños que iban y venia del colegio, todos con la misma urgencia de regresar a su hogar.
Nunca he tenido dicho sentimiento, ¿volver a casa?
¿Que se sentirá? Como será el vivir mas allá de
estas cuatro paredes que son mi prisión y al mismo tiempo mi refugio. ¿Y
si se cae el cielo cuando salga? Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que abandoné mi hogar, 1964 creo. La distribución de la ciudad ha cambiado mucho;
¿Y si me pierdo y no encuentro el camino de regreso? El único contacto que
tengo con el mundo exterior es mi hermana Claudia pero ella está muy ocupada
con sus estudios y su trabajo. Últimamente he sabido que sale con un tipo cuyo
nombre me es non grato. Él, la invita al cine, a restaurantes lujosos y a
pasear por los jardines de la ciudad. Días atrás los observé desde mi ventana y
sé que la ha besado. Ella lo niega pero lo sé, no necesita que se lo pregunte, ella sabe que lo sé y se avergüenza de ello.
Durante las tardes el cielo es claro y puedo ver como las ballenas
surcan a lo ancho del orbe, cuando llueve no es más que el agua expulsada por
sus espiráculos, he querido hacérselo saber a los demás, pero no hay nadie en
esta casa, solo mi hermana y yo. Una noche de invierno vi que la persona non
grata forcejeaba con mi hermana, quise salir pero… ¿qué tal si me cae un iceberg
encima? Las ballenas durante esa época suelen expulsar abundantes chorros de
aguar que se congelan y aunque solo sean (para la demás gente) copos de nieve
siempre he tenido el presentimiento que el Leviatán mediante su espiráculo
lanzara un chorro tan grande que con el frio se transformará en iceberg y me
caerá encima.
Ella me ha abandonado no tendría por qué no abandonarla también yo.
Ella me ha abandonado no tendría por qué no abandonarla también yo.
Ha pasado mucho tiempo desde que no he visto a
Claudia, de no ser por el landlord no
tendría como abastecerme de víveres y demás cosas de aseo personal… Años
después unos mocosos tocaron la puerta, venían detrás de Claudia y me llamaban
tío, voltearon mi habitación de cabeza jugaron y movieron todo, Claudia me
explicó en unas cuantas palabras su unión con John me dijo que la visitara uno
de estos días, tomo a sus críos y se
marcho, dejándome la siguiente dirección: 50 Princes Gate SW7 2PH. He decidido ir cuando las ballenas migren a
otros cielos.
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